La cifra de abusos recogidos antes «superaba los 1,000 casos», explicó el secretario general y portavoz de la CEE, Francisco César García Magán, en una rueda de prensa «y estos nuevos casos se sumarían a esos otros», lo que dejaría una cifra de denuncias cercana a las 1,200.
La Iglesia española, tal como se había comprometido, publicó en 2023 el informe «Para dar luz», que recogía testimonios de abusos sexuales a 927 menores cometidos por 728 sacerdotes y otros religiosos desde los años cuarenta del siglo pasado, y a esta cifra, añaden los casos que registran cada año.
La Conferencia Episcopal concretó que de estas 146 nuevas denuncias, que «pueden ser de nuevos victimarios o de algún victimario que ya estuviera recogido», 94 no tuvieron recorrido judicial por fallecimiento del presunto agresor o por prescripción del delito.
El portavoz de la CEE insistió en el «compromiso de reparación» de la Iglesia con las denuncias de abusos sexuales que ya han prescrito.
«Las que sean por vía judicial, vamos a atenernos, por supuesto, y acatar las sentencias que se dicten, y las que no puedan seguir ese recorrido judicial, seguir esa obligación moral de los obispos y las comunidades religiosas», que es «tan fuerte como la obligación legal», dijo García Magán.
También hizo hincapié en el «diálogo abierto» de la Conferencia Episcopal con el Defensor del Pueblo sobre la reparación a estos casos no judicializables.
El defensor del Pueblo presentó un informe en octubre de 2023 que contenía los resultados de una encuesta según la cual el 1,13 % de los españoles mayores de edad aseguraba haber sufrido abusos en el ámbito religioso y un 0,6 % por parte de un sacerdote o religioso, aunque no había cifras oficiales.
Durante la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, que se celebró del 31 de marzo hasta hoy 4 de abril, también presentaron la cifra de actividades de prevención de abusos y protección de menores.
En total, 225,000 personas recibieron formación a través de las diócesis y congregaciones religiosas, de las cuales 130,000 son niños y adolescentes, 18,600 agentes de la pastoral, como catequistas o monitores, 5,000 sacerdotes, 1,800 consagrados no sacerdotes y 800 seminaristas y consagrados en formación.
«Una labor de formación y prevención», ha dicho García Magán, «para evitar» que se produzcan nuevos abusos.