De acuerdo con una encuesta de marzo del centro de investigación Pew Research, el 51 % de los adultos estadounidenses apoya que, al menos, algunos inmigrantes indocumentados deberían ser deportados.
Mientras que el 32 % considera que todos los indocumentados deben ser deportados, solo un 16 % se mostró en contra de las deportaciones, diciendo que ninguno debería ser sometido a dicho proceso.
La encuesta se realizó del 24 de febrero al 2 de marzo y fue respondida por 5,123 miembros de los 5,737 que conforman el panel representativo a nivel nacional del Pew Research.
Entre los que admiten que algunos inmigrantes deberían ser deportados, según la encuesta, casi todos (97 %) apoyan las remociones de aquellos que han cometido delitos violentos.
Las divisiones comienzan al debatir sobre deportar a quienes no han cometido delitos violentos, una medida respaldada solo por el 52 %, mientras que el 44 % apoya las deportaciones de los que llegaron a Estados Unidos en los últimos cuatro años.
Desde que asumió su segundo mandato, Donald Trump ha firmado una serie de órdenes ejecutivas para frenar la inmigración irregular y ejecutar su ambicioso plan de deportar a la mayor cantidad de indocumentados en la historia de Estados Unidos.
Para febrero, la administración Trump había logrado reducir los cruces de inmigrantes en su frontera suroeste a mínimos históricos, mientras que las deportaciones estaban por debajo de las de la administración Biden.
Según informaciones concedidas al New York Post por una fuente del Departamento de Seguridad Nacional ayer lunes, el Gobierno de Trump ha detenido desde su investidura el 20 enero a 113,000 inmigrantes y expulsado a unos 100,000.
Lugares para el arresto
Al día siguiente de que Donald Trump regresara a la Casa Blanca, el republicano firmó una orden que permitía que las redadas migratorias tuvieran lugar en sitios previamente considerados "protegidos", como escuelas, iglesias y hospitales.
La medida fue frenada poco más de un mes después por un juez federal, sin embargo este fallo solo protegía a ciertos grupos religiosos.
En ese sentido, el 65 % de los adultos estadounidenses dice que los arrestos no deberían ocurrir en lugares de culto; otro 63 % rechaza que sucedan en escuelas, y un 61 % se opone a redadas migratorias en hospitales.
En contraste, el 66 % de los encuestados dijo estar de acuerdo en que los arrestos de inmigrantes indocumentados se lleven a cabo en protestas o mítines, el 63 % los apoya en viviendas, y un 54 % en lugares de trabajo.
Los puntos de vista, según partido
Los estadounidenses abiertamente republicanos o con tendencia conservadora son más propensos a estar de acuerdo con las políticas migratorias de Donald Trump.
En ese sentido, el 54 % de los republicanos e independientes inclinados hacia el Partido Republicano está de acuerdo con que el total de los inmigrantes que viven ilegalmente en el país deberían ser deportados, frente al 10 % de los demócratas.
Asimismo, el 81 % de los republicanos apoya que los agentes de inmigración deberían poder verificar el estatus migratorio de una persona durante actividades rutinarias, como una parada de tráfico, mientras que un 33 % de los demócratas está a favor de esta posibilidad.
Las diferencias también son palpables en los lugares de arresto: mientras que el 89 % de los republicanos considera que deberían permitirse en protestas o mítines, solo el 44 % de los demócratas está de acuerdo.
El 84 % de los republicanos dice que los arrestos deberían permitirse en los hogares de las personas, en comparación con el 44 % de los demócratas.
El 52 % de los republicanos cree que los arrestos deberían permitirse en los lugares de culto, mientras que solo el 15 % de los demócratas apoya esta idea.
Impacto en las personas
Las redadas migratorias han encendido las alarmas entre la comunidad inmigrante. El temor, la preocupación y la incertidumbre son palpables en aquellas ciudades con una gran representación de inmigrantes, sobre todo en las llamadas "ciudades santuario", donde la cantidad de indocumentados también es considerable.
En ese sentido, la encuesta de Pew Research también se enfocó en medir el impacto personal de las agresivas políticas migratorias de la administración republicana.
El 19 % de los adultos estadounidenses, aproximadamente uno de cada cinco, dijo que les preocupa "mucho o algo" el riesgo de deportación para sí mismos, un familiar o un amigo. Entre los adultos hispanos, el porcentaje aumenta a 42 %.
El 5 % dice estar "extremadamente o muy preocupado" de que se les pida demostrar su ciudadanía estadounidense o estatus migratorio durante sus actividades cotidianas regulares, en comparación con el 30 % de los inmigrantes.
El 4 % dijo que ha comenzado a llevar consigo un documento que demuestre su ciudadanía estadounidense o estatus migratorio (como pasaporte, certificado de nacimiento, certificado de ciudadanía o certificado de naturalización). Otro 2 % ha cambiado su horario o rutina por miedo a que le pidan demostrar su estatus.
Un 2 % adicional dice que ha evitado usar servicios públicos (como atención médica y servicios de aplicación de la ley) debido a esta preocupación.