Monseñor Jesús María de Jesús Moya dedicó gran parte de su vida al servicio religioso, educativo y social. Fue el segundo obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís, responsabilidad que desempeñó desde 1984 hasta 2012, cuando el papa Benedicto XVI aceptó su renuncia por motivos de edad.
Durante su trayectoria dejó una importante huella en la comunidad católica y en el desarrollo de la región Nordeste, destacándose también por sus aportes al ámbito educativo y al fortalecimiento institucional.
Su partida representa una pérdida significativa para San Francisco de Macorís y para quienes encontraron en su ministerio pastoral una guía espiritual.
Paz a su alma y que Dios conceda fortaleza y consuelo a sus familiares, allegados y a toda la comunidad católica.