San Francisco de Macorís. – Lo que debería ser un santuario de biodiversidad se ha convertido en un escenario de conflicto y presunta depredación. Comunitarios de la sección Naranjo Dulce Arriba han alzado su voz para denunciar un "crimen ecológico" dentro de los límites de la Reserva Científica Loma Quita Espuela, señalando directamente a quienes están llamados a protegerla.
El "Cinchado": Una sentencia de muerte para el bosque
Según los testimonios recogidos en la zona, la práctica del "cinchado" (realizar cortes profundos en el tronco) y el uso de herbicidas sistémicos se han vuelto comunes para eliminar árboles de sombra. El objetivo, denuncian los campesinos, es permitir la entrada de luz solar para aumentar la productividad de las plantaciones de cacao, a costa de la flora nativa.
"Están secando los árboles para que el cacao produzca más. Es una maldad porque están acabando con el poco de agua que nos queda", afirmó uno de los residentes afectados.
Guardabosques bajo la lupa
La denuncia adquiere un tinte institucional grave al señalar a Gregoria Guzmán, quien se desempeña como guardabosques de la reserva y encargada de una finca que, según los denunciantes, pertenece a la familia Moreno, vinculada históricamente a la fundación que gestiona la reserva.
Los comunitarios cuestionan cómo es posible que una autoridad encargada de la vigilancia ambiental sea quien presuntamente dirija estas acciones. "Ella es la que debe proteger esto, y es la que dispone el daño", lamentó un comunitario de nombre Ramón.
Crisis sanitaria: "El agua nos da raquiña"
El impacto no es solo ecológico, sino humano. El río La Yabacoa, principal fuente de abastecimiento para cocinar y bañarse, estaría recibiendo los lixiviados de los químicos utilizados para secar los árboles.
Enfermedades cutáneas: Los vecinos reportan brotes de picazón intensa y alergias tras usar el agua del río.
Falta de alternativas: La comunidad no cuenta con acueducto. Dependen exclusivamente del río o de la lluvia.
Promesas incumplidas: Denuncian que el INDRHI ha prometido la perforación de pozos tubulares, pero que las maquinarias nunca llegan a la zona.
Un llamado desesperado a las autoridades
Los habitantes de La Yaba hicieron un llamado urgente al Ministerio de Medio Ambiente para que intervenga la zona y detenga la tala y el envenenamiento de especies. Advierten que, de no recibir respuesta, la situación podría escalar, ya que la desesperación por la falta de agua limpia está agotando la paciencia de las familias.
"Si no nos hacen un pozo, van a tener que matarnos a todos, porque sin agua no podemos vivir", sentenció uno de los líderes comunitarios frente a las cámaras.